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Madres Agustinas Recoletas

Pamplona

Monasterio de la Inmaculada Concepción

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Arquitectura

El bello edificio fue construido sobre planos elaborados por el arquitecto Juan Gómez de Mora, discípulo de Herrera, el constructor de El Escorial. Se ajusta a los cánones de la arquitectura conventual madrileña. El convento carece de torre. Planta de cruz latina formada por una nave de cuatro tramos más crucero y cabecera recta. Muros articulados por pilastras de escaso relieve de capitel toscano. Cubierta por bóveda de lunetos para la nave decoradas con motivos geométricos a base de cuadrados. Cuenta con dos coros. Tiene cripta subterránea. La fachada tiene un paramento rectangular de tres alturas delimitado por pilastras y coronado por un frontón triangular con un óculo en el centro. El nivel inferior, construido en sillar almohadillado, presenta una arquería formada por tres arcos de medio punto, mayor el central, que da paso al pórtico, en tanto que en los dos niveles superiores, en los que se emplea el ladrillo como material constructivo, se distribuyen de forma equilibrada espacios abiertos y cerrados. En la hornacina que se abre sobre la puerta, entre pilastras de ladrillo y cubierta por frontón curvo, se aloja la imagen de la Inmaculada Concepción encargada en 1630 por don Juan de Ciriza al escultor Miguel López de Ganuza, quien debía ejecutarla con arreglo a la estampa o cuadro que le indicase el propio fundador. Al mismo escultor pertenecen los dos escudos que flanquean la ventana que ilumina el coro, timbrados por corona marquesal y con la Cruz de Santiago como fondo; en su campo cuartelado figuran las armas de los fundadores.

Como todos los conventos de clausura femeninos cuenta con dos coros: alto y bajo. El coro alto se eleva a los pies, sobre el arco de embocadura rebajado, y ocupa el ámbito del último tramo de la nave y del nártex que le antecede; su espacio se encuentra cerrado por una reja de retícula cuadrada. El coro bajo se abre al presbiterio por el lado del Evangelio. Encima a ambos lados de la cabecera, se disponen sendas tribunas y sobre ellas vuelven a repetirse los escudos de los fundadores. La iglesia cuenta también con una cripta subterránea a la que se accede a través de una trampilla situada en el brazo del crucero del lado de la Epístola.

Al exterior, la fachada de la iglesia queda abierta a la Plaza de Recoletas, un espacio urbanístico de amplias dimensiones a modo de compás en el que no se llegó a levantar ningún otro edificio, tal y como explicitaba el documento de cesión del terreno firmado por el propio Felipe III. La fachada, típica de la arquitectura carmelitana, se resuelve mediante un paramento rectangular de tres alturas delimitado en sus extremos por pilastras de orden gigante y coronado por un frontón triangular en cuyo centro se dispone un óculo, todo ello de acuerdo con el esquema de origen palladiano codificado por fray Alberto de la Madre de Dios en la Encarnación de Madrid. El nivel inferior, construido en sillar almohadillado, presenta una arquería formada por tres arcos de medio punto, mayor el central, que da paso al pórtico, en tanto que en los dos niveles superiores, de ladrillo, se distribuyen de forma equilibrada espacios abiertos y cerrados. En la hornacina que se abre sobre la puerta, entre pilastras de ladrillo y cubierta por frontón curvo, se aloja la imagen de la Inmaculada Concepción encargada en 1630 por don Juan de Ciriza al escultor Miguel López de Ganuza, quien debía ejecutarla con arreglo a la estampa o cuadro que le indicase el propio fundador. Al mismo escultor pertenecen los dos escudos que flanquean la ventana que ilumina el coro, timbrados por corona marquesal y con la Cruz de Santiago como fondo; en su campo cuartelado figuran las armas de los fundadores: en el primer cuartel, dos medias lunas en una y debajo un juego de ajedrez, correspondientes a los Ciriza; en el segundo, cinco flores de lis puestas en sotuer y debajo ondas, armas de los Alvarado; en el tercero, semipartido, a la izquierda tres fajas y a la derecha otras tres fajas onduladas, pertenecientes a los Caparroso.

Plano conventualEl resto de las dependencias conventuales quedan adosadas por el lado del Evangelio, organizadas en torno a un claustro de ladrillo de dos pisos, el inferior formado por arquerías de medio punto -cinco en cada crujía- sobre pilares de ladrillo, en tanto que en el superior se abren ventanas adinteladas separadas por pilastras. En el primero se encuentran vestíbulo, ropería, locutorios, sala capitular, refectorio, antecoro y coros bajos; y en el segundo la sala de noviciado, enfermería, biblioteca, sala de recreo, dormitorio, despacho, encajonado, tribunas del Santísimo y de la enfermería, y antecoro y coro altos. Al exterior, la fachada del claustro que da a la Plaza de Recoletas constituye un bloque homogéneo dividido en tres niveles mediante platabandas de ladrillo, en los cuales se emplean el sillar y el ladrillo como materiales constructivos. Por su parte, la fachada que da al paseo de la Taconera queda en desnivel, con un piso inferior de sillarejo y otros tres de ladrillo, en uno de los cuales vuelve a empotrarse el escudo de los fundadores. Esta fachada lateral del convento fue reformada con gran respeto por Víctor Eusa en las primeras décadas del siglo XX, con motivo del diseño del Parque de la Taconera y la apertura del Portal Nuevo sobre la muralla que franquea la Avenida de Guipúzcoa.

 

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